El
psicoanálisis es un método creado por el médico y neurólogo austriaco Sigmund
Freud (1856-1939) que tiene como objetivo la investigación y el tratamiento de
las enfermedades mentales.
La
doctrina psicoanalítica sostiene que los impulsos instintivos que son
reprimidos por la conciencia permanecen en el subconsciente y afectan al
sujeto. Es importante tener en cuenta que el inconsciente no es observable por
el paciente: el psicoanalista es quien debe volver accesibles dichos conflictos
inconscientes a través de la interpretación de los sueños y los actos fallidos
y de la asociación libre.
Primeramente
utilizada por Heinz Hartmann en 1950, en el marco de la Ego Psychology, para
diferenciar el yo como instancia psíquica (en inglés ego) respecto del sí-mismo
como propia persona, la noción del self (sí-mismo) fue a continuación empleada
para designar una instancia de la personalidad en sentido narcisista: una
representación de uno mismo para sí mismo, una investidura libidinal de uno
mismo.
El
desarrollo posterior de la psicología del yo dentro del psicoanálisis, con su
paso de la teoría de los instintos de las funciones adaptativas del ego se ha
visto como lo que el psicoanálisis y la psicología de acercarse el uno al otro.
Tanto
el término self como sí mismo, sirven para designar, por un lado, el hecho de
que las personas tenemos conceptos y representaciones de nosotros mismo, y por
otro lado también sirve para designar el sistema mental que forma todas esas
representaciones.
Patanjali
enumera estos medios como los ochos miembros o estadíos del Yoga para la
búsqueda del alma.
Estos
son: Yama (mandamientos de la moral universal); Niyama (auto purificación por
la disciplina); Asana (postura); Pranayama (control rítmico de la respiración);
Pratyahara (retirada y emancipación de la mente de la denominación de los
sentidos y los objetos externos); Dharana (concentración); Dhyana (meditación);
Samadhi ( estado de superconsciencia producido por una profunda meditación, en
la que aspirante individual (sadhaka) se hace uno con el objeto de su meditación:
Paramatma o Espíritu Universal.
Conocerse
a sí mismo a través de la meditación es descubrir y entender los innumerables
procesos que constantemente tienen lugar en nuestra psicología. Un proceso
psicológico es una cadena de información que se manifiesta detrás de todo
gesto, palabra, sentimiento o acción.
Para
seguirse uno mismo, en efecto, para ver cómo opera el propio pensamiento, hay
que estar extraordinariamente alerta. Así, a medida que uno empieza a estar cada
vez más alerta ante los enredos del propio pensar, ante las propias respuestas
y los propios sentimientos, empieza uno a ser más consciente, no sólo de sí
mismo sino de las personas con las que está en relación.
Todas
nuestras acciones tienen un fundamento oculto que se extiende hacia el interior
de nuestra psicología como la raíz de un árbol llena de ramificaciones.
sin
el pleno conocimiento de uno mismo. Sin conocerse a uno mismo, no hay
posibilidad real de investigar qué es lo verdadero, lo que tiene significación,
cuáles son los justos valores en la vida. Si uno no se conoce a sí mismo, no
puede ir más allá de las ilusiones proyectadas por la propia mente.
Krishna
y Arjuna representan respectivamente al “Si mismo” y al “Yo”, la personalidad y
la individualidad, las cuales son Âtmâ incondicionado y jîvâtmâ. La enseñanza
dada por Krishna y Arjuna es, desde ese punto de vista interior, la intuición
intelectual, supra-racional, por la cual el “Si mismo” se comunica al “yo”,
cuando este está “cualificado” y preparado de tal manera que esta comunicación
pueda establecerse de modo efectivo.
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